domingo, 16 de diciembre de 2007

La brigada blanca: Secretos revelados

La historia de la Brigada Blanca es un rompecabezas. Las piezas más visibles que muestran los hechos son la impunidad, el exceso, la falta de transparencia, el autoritarismo y la ilegalidad con las que el Estado mexicano cobijó a este grupo policiaco-militar que operó desde 1975 hasta 1983. A casi 25 años de la desaparición de la Brigada Blanca, su rompecabezas no termina de armarse. Ni la desaparecida Fiscalía Especial que encabezó Ignacio Carrillo Prieto el sexenio pasado pudo llegar a una conclusión definitiva.

Las partes de esta historia se confunden y se mezclan entre las responsabilidades que tuvieron las instituciones policiacas y militares que participaron operativamente en contra de la Liga Comunista 23 de Septiembre, y la Presidencia de la República, que ordenó la creación de esa brigada especial, con la actuación de los principales mandos del grupo, quienes reiteradamente han sido acusados, sin que se les haya podido comprobar nada.

Entre éstos, el general Francisco Quirós Hermosillo, Miguel Nazar Haro, Mario Arturo Acosta Chaparro, Fernando Gutiérrez Barrios, Luis de la Barreda Moreno, Javier García Paniagua, Florentino Ventura, Luis Montiel López, Guillermo Álvarez Nahara, los mayores Francisco Javier Barquín Alonso y Roberto Reta Ochoa, Daniel Romero Díaz, Rodolfo Reséndiz Rodríguez y Manuel Cavazos Juárez, que el pasado 17 de octubre fue detenido, acusado de la matanza de 12 colombianos, cuyos cadáveres aparecieron el 14 de enero de 1981 en el río Tula, en Hidalgo. Como parte importante de ese rompecabezas están las aproximadamente 200 personas que, se conoce, participaron en la Brigada Blanca. Los nombres de algunas salieron a la luz desde 1980 y la mayoría apenas hace seis años. De la mayoría de estos hombres y las pocas mujeres, casi nada se sabe.

Unos treinta han muerto y otros están en prisión, pero por delitos que nada tienen que ver con su actuación en la Brigada Blanca, como son Raúl Pérez Carmona, Juventino Prado Hurtado y Juan Rafael Moro Ávila, acusados del asesinato del periodista Manuel Buendía. No obstante, también en ese grupo hay quienes decidieron darle un giro a su vida. Excélsior localizó y entrevistó a varios de sus integrantes. Tres de ellos, que se dedicaron a la literatura, la actuación y la santería, respectivamente, decidieron dar su versión. Esta es la primera vez que ex integrantes del grupo antiguerrillas dan su testimonio público de lo que fue su pieza en este rompecabezas. Hasta entre ellos se mataron Hay quienes se dedicaron al periodismo, como Amado Saavedra Jaimes, que aparece como jefe de información de Contexto Mexiquense, un medio de comunicación con sede en Nezahualcóyotl y que no respondió a las llamadas ni mensajes solicitándole una entrevista.

Entre los casos de quienes, ahora se sabe, pasaron de las filas de la policía a las de la delincuencia está el de Juan Huerta Trejo, ex integrante de la Dirección de Investigaciones de Prevención a la Delincuencia (DI PD), quien murió el 22 de junio de 1995. Huerta viajaba a bordo del avión que cayó en Nayarit y en el que viajaba Héctor Luis El Güero Palma. A Huerta Trejo se le conocía como El Teniente Lucas y hasta un corrido tiene. Aquella canción la cantaba Valentín Elizalde, asesinado el 25 de noviembre de 2006. También está Esteban Guzmán Salgado, conocido como El Borrego, quien fue jefe de operaciones de la Brigada. Hoy está preso en Mazatlán por delitos contra la salud. Uno de los casos de muerte violenta que se registró entre los ex integrantes de la Brigada Blanca es el asesinato, en julio de 1996, de Pablo Girón Ortiz, quien formó parte del grupo antiguerrillas a partir de su trabajo en la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

A Girón lo asesinó un hombre llamado Adrián Contreras Picasso, actualmente preso. Este asesino se metió a la casa del ex bigadista, que en esos días prestaba dinero con altos réditos. Contreras le debía casi 100 mil pesos y estaba a punto de perder la casa que como garantía le había dejado a Girón. Junto con tres cómplices, Contreras asesinó a Girón de un balazo, así como a la esposa de éste y sus dos hijas, de 24 y 18 años. A mediados de los 80, en un restaurante del Centro capitalino, un grupo de ex agentes de la Brigada, en ese entonces parte del Grupo Especial Tigre de la Procuraduría General de la República —sucesor de la Brigada—, comía tranquilamente. Ubaldo Ríos Vargas, también ex integrante de la Brigada y hermano de Ranulfo Ríos Vargas, quien estaba entre el grupo reunido en el lugar, llegó ebrio al inmueble y empezó a disparar a los pies de Jaime Montes de Oca, diseñador del logotipo del cuerpo antiguerrillas. La única manera que Montes de Oca tuvo para detener a su agresor fue matarlo. Por ese hecho, tiempo después Ranulfo Ríos, conocido como El Negro Ríos, asesinó a Montes de Oca. El 28 de septiembre de 1989, El Negro Ríos, a su vez, fue asesinado por elementos de la Policía Judicial Federal, cuando era llevado al rancho El Chaparral, sobre la carretera que conduce al aeropuerto de Acapulco.

El entonces comandante de la Judicial Federal, Guillermo Calderoni, acusó a Ranulfo Ríos Vargas de traficar cocaína. El 20 de agosto de 1988, Samuel Medina Contreras, ex integrante de la Brigada Blanca y entonces policía judicial, murió en un enfrentamiento en Iztapalapa, cuando intervino para evitar un asalto a un módulo de la entonces Ruta 100. El registro de Medina en el Grupo Zorba II de Información señala que pertenecía a la DI PD. Dentro de la Brigada Blanca era comandante de la Segunda Guardia. Hay quienes se habrían convertido en vendedores ambulantes, como Antonio Guerrero Rodríguez, quien perteneció a la Judicial Federal Militar y aparece en un padrón de Torreón, Coahuila, como vendedor de hamburguesas y hot dogs.

O bien hay ex brigadistas metidos a santeros, como Efraín Muñoz Botello, quien tiene un exitoso negocio y que cuando fue integrado a ese grupo estaba en las filas de la Policía Judicial del Estado de México, comisionado con el comandante Víctor Avitia Olvera. También están quienes aún son servidores públicos, como el comandante Edgardo Zavala López, entonces integrante de la DFS y ahora comandante de la Policía Ministerial de Xochitepec, Morelos. O José Luis Valles López, que ha tenido distintos cargos dentro del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y que cobró mayor notoriedad en 2003, con el caso de los videoescándalos.

Entonces, Valles López acudió a una suite del hotel Presidente Chapultepec para tomarle declaración al empresario Carlos Ahumada. De Valles López se dicen varias cosas. Una de ellas es que era un integrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, pero que fue contratado por el gobierno y reclutado para la Brigada. Otros agentes consultados dicen que el actual delegado del Cisen en el Distrito Federal fue en realidad un brigadista que infiltró a la guerrilla. Este diario buscó a través de un tercero al funcionario federal para conocer su versión, pero declinó hablar del asunto.



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